jueves, 26 de noviembre de 2015

El Comienzo de la imaginación

    

En 1899 ya habíamos aprendido a dominar la oscuridad, pero no el calor de Texas. Nos levantábamos de noche, horas antes del amanecer, cuando apenas había una mancha añil en el cielo oriental y el resto del horizonte seguía negro como el carbón.

Hoy era sábado así que teníamos que levantarnos más temprano de lo normal, era día de mercado. Aunque soy  la más pequeña de la casa me toca trabajar como todos. Nada más despertar escuche un grito.

-¡Alexia, vamos que llegaremos tarde!.- Grito mi hermano mayor Anthony.

 -¡Ya bajo!- le conteste.

Una vez lo preparamos todo nos dirigimos hacia las afueras del pueblo donde se realizaba el mercado. Al empezar a amanecer comenzaron a aparecer carros llenos de gente. Casi todos se paraban a nuestra parada para comprar las tartas que hacia mi madre y las alfombras que hacía mi padre junto a su hermano, eran bastante populares en el pueblo. Teníamos mucha gente, era imposible poder atenderlos a todos. Estaba cobrándole una alfombra a una señora mayor en lo que veo como  un niño  se lleva dos tartas y una alfombra si pagar. Eran de las últimas tartas que nos quedaban. Así que no lo dude ni un segundo y me eché a correr para alcanzarlo.

-¡Oye tú!- le grite mientras lo perseguía. Corrí unos metros más hasta que lo alcance.

 -Lo siento.- Me digo, nada más llegar a su lado  - Sé que te he robado estas dos tartas, y la alfombra, pero tengo que darle de comer a mi hermana pequeña. No hemos comido desde hace días - Me dijo señalando a una pequeña niña, que no podía tener más de 2 años.

Al ver a esa niña mi corazón se rompió, era tan pequeña, tenía el cabello muy rizado y de un negro intenso,  tenía la tez morena y estaba tan delgada. El niño en cambio era bastante más alto que yo, tenía el pelo negro y la tez un poco más oscura que su hermana.

-¿Cómo os llamáis?- les pregunte.      

- Yo me llamo Nick, y ella Rebecca – me contesto mientras señalaba a la pequeña Rebecca.

- ¿Qué os ha pasado?- les pregunté- quiero ayudaros – añadí.

- Nuestros padres se fueron un día de casa, y nunca volvieron. Llevamos 5 días buscándolos y no hemos conseguido encontrarlos, no hemos podido comer bien desde hace 3 días.- Me respondió Nick con lágrimas en los ojos.

- Tomad – les entregue las dos tartas y la alfombra que me habían devuelto. – vosotros lo necesitáis más que yo y mi familia. Me gustaría que vinierais a mi casa mientras vuestros padres no aparecen.

-¿De verdad?- Me preguntaron los dos.

- Sí.- Les conteste.

Al llegar a casa mis padres no estaban de acuerdo pero después de insistir y contarles su historia, dejaron que se quedasen todo el tiempo que necesitaran. Y me dijeron que había hecho lo correcto llevándoles a casa, que estaban muy orgullosos de mí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario